**Dos estudiantes haciendo los deberes en casa en Malta**

¿Son exigentes las escuelas en Malta? Lo que revelan PISA, PIRLS y TIMSS

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¿Cuál es el nivel de exigencia académica de la enseñanza obligatoria en Malta y qué revelan los estudios PISA, PIRLS y TIMSS sobre los resultados del alumnado?

Cuando ayudo a mis hijos con los deberes o hablamos de lo que están estudiando en el colegio, me sorprende una y otra vez la cantidad de cosas que desconocen. A veces se trata de matemáticas; otras, de ciencias, historia o cultura general. A menudo tengo la sensación de que, a su edad, nosotros aprendíamos más, avanzábamos más deprisa y el colegio esperaba de nosotros conocimientos más profundos.

Sin embargo, cuando empecé a hablar con otras madres de distintos países, descubrí que no era la única con esa impresión. Ellas también sentían que sus hijos aprendían menos en Malta o que se les exigía menos académicamente que a ellas durante su infancia.

¿Es solo la percepción de unos padres que comparan el sistema educativo maltés con otros modelos de enseñanza? ¿O los resultados del alumnado en Malta respaldan también esa experiencia? Para intentar responder a estas preguntas, analicé los resultados de Malta en los estudios PISA, PIRLS y TIMSS, además de las estadísticas nacionales disponibles.

¿Cómo se puede comparar el nivel académico de la educación en Malta?

PISA es un estudio internacional de la OCDE que compara los conocimientos y las competencias de estudiantes de 15 años. No evalúa si han aprendido un currículo nacional concreto ni si han memorizado la misma cantidad de datos. Se centra, sobre todo, en comprobar si saben aplicar lo aprendido al trabajar con un texto, resolver un problema matemático o interpretar información científica.

En comprensión lectora, no solo deben entender un texto, sino también evaluar la información e identificar argumentos. En matemáticas aplican sus conocimientos a problemas prácticos y, en ciencias, trabajan con pruebas, explican fenómenos e interpretan resultados.

Los resultados se expresan mediante una escala de puntos y permiten comparar el rendimiento medio del alumnado de distintos países. Una diferencia de pocos puntos no tiene por qué ser relevante en la práctica, pero una diferencia de varias decenas sí puede indicar niveles de conocimientos y competencias considerablemente distintos.

PISA también analiza cuántos estudiantes no alcanzan siquiera el nivel básico de conocimientos y competencias y cuántos, por el contrario, se sitúan entre los de mejor rendimiento. Estos datos suelen decir más sobre el funcionamiento de un sistema educativo que la posición del país en la clasificación.

Por tanto, PISA no permite saber si los alumnos malteses reciben menos deberes o estudian menos contenidos. Sí puede mostrar si, a los 15 años, saben utilizar sus conocimientos tan bien como los jóvenes de su edad en otros países.

Resultados de PISA 2022: Malta, por debajo de la media de la OCDE

En el último ciclo publicado de PISA 2022, Malta obtuvo resultados inferiores a la media de los países de la OCDE en las tres áreas evaluadas.

ÁreaMaltaMedia de la OCDEDiferencia
Comprensión lectora446476−30
Competencia matemática466472−6
Competencia científica466485−19

La mayor diferencia se registró en comprensión lectora, donde Malta quedó 30 puntos por debajo de la media de la OCDE. En ciencias, la distancia fue de 19 puntos, mientras que el resultado maltés en matemáticas estuvo bastante cerca de la media de la organización.

Sin embargo, la puntuación media no muestra cómo se distribuyen los resultados entre los estudiantes. PISA divide el rendimiento en varios niveles. La OCDE considera el nivel 2 como el umbral básico: a partir de ahí, un estudiante ya es capaz de comprender la idea principal de un texto, localizar y relacionar información sencilla o aplicar procedimientos matemáticos básicos en una situación conocida. Por debajo de ese umbral puede desenvolverse en tareas cotidianas de lectura o cálculo, pero suele tener dificultades cuando el ejercicio exige interpretar por cuenta propia o aplicar conocimientos en un contexto menos familiar. En Malta, aproximadamente un tercio de los jóvenes de 15 años no alcanzó este nivel básico en lectura, y la proporción fue similar en matemáticas.

Malta también tiene relativamente pocos estudiantes en los niveles de rendimiento más altos. Los resultados no muestran únicamente un grupo numeroso de alumnos con dificultades, sino también una presencia menor de quienes son capaces de resolver las tareas más complejas. Este dato es importante para valorar si el sistema apoya tanto al alumnado que tiene dificultades como a los niños con un alto potencial académico.

Colegios públicos, religiosos y privados: más de 80 puntos de diferencia

Además, la media nacional oculta diferencias importantes entre los colegios públicos, religiosos y privados. En comprensión lectora, el alumnado de los centros privados superó los 500 puntos, mientras que la media de los colegios públicos fue de aproximadamente 423. Una diferencia de más de 80 puntos indica que la experiencia educativa de un niño puede variar considerablemente según el tipo de centro al que asista.

Esta diferencia no puede atribuirse automáticamente solo a la calidad de la enseñanza. Los colegios privados y religiosos suelen recibir a niños de entornos socioeconómicos distintos, y también pueden influir la selección del alumnado o el apoyo familiar. Aun así, los resultados muestran con claridad que el rendimiento académico no se distribuye de manera uniforme entre los distintos sectores del sistema educativo maltés.

PISA respalda, por tanto, la impresión general de que los resultados académicos del alumnado maltés no son especialmente sólidos en comparación con los de otros países. Sin embargo, no aclara si el problema existe desde los primeros años de escolarización. Para comprobarlo, también hay que observar los estudios PIRLS y TIMSS, que evalúan a estudiantes más jóvenes.

¿Qué resultados obtienen los alumnos más jóvenes?

Si evaluáramos el sistema educativo maltés únicamente a partir de PISA, la conclusión sería bastante clara: los estudiantes de 15 años obtienen resultados inferiores a la media de la OCDE en las tres áreas analizadas. Sin embargo, el estudio PIRLS y el estudio TIMSS permiten observar a niños de menor edad y comprobar si los resultados más débiles aparecen ya al principio de la escolarización.

PIRLS 2021: Malta no obtiene malos resultados en lectura, pero tampoco destaca

PIRLS evalúa la comprensión lectora de niños de unos diez años. En 2021, Malta obtuvo 515 puntos y ocupó el puesto 31 entre los 57 países evaluados. Su resultado fue estadísticamente comparable, por ejemplo, al de España, Portugal, Eslovenia, Francia y Chipre. Sin embargo, por delante de Malta se situaron varios sistemas educativos europeos con mejores resultados académicos, como Irlanda, Finlandia, Polonia, Chequia, Suecia, Italia, Austria y Alemania.

El resultado no indica que los niños de diez años en Malta estén muy rezagados en lectura. Al mismo tiempo, tampoco permite considerar a Malta un sistema educativo académicamente fuerte. El país se sitúa más bien en la zona media de la comparación internacional.

Una vez más, la media nacional oculta diferencias importantes entre centros. En PIRLS, el alumnado de los colegios privados obtuvo una media de 564 puntos; el de los colegios religiosos, 533; y el de los públicos, 491. La diferencia entre los centros privados y públicos fue, por tanto, de 73 puntos. Ya entre los niños de diez años, el principal hallazgo no es únicamente el resultado general de Malta, sino el hecho de que los distintos sectores de su sistema educativo alcanzan resultados muy diferentes.

TIMSS 2023: resultados de Malta en matemáticas y ciencias

TIMSS evalúa hasta qué punto el alumnado domina las matemáticas y las ciencias que se enseñan en el colegio. En 2023, Malta participó con estudiantes de Year 9, es decir, jóvenes de aproximadamente 14 años. Obtuvo 499 puntos en matemáticas y 501 en ciencias.

Para facilitar la interpretación de la escala, TIMSS establece cuatro niveles internacionales de rendimiento: bajo, a partir de 400 puntos; intermedio, desde 475; alto, desde 550; y avanzado, desde 625. La media de Malta —499 puntos en matemáticas y 501 en ciencias— se sitúa entre los niveles intermedio y alto. No obstante, se trata de una media nacional que no indica cuántos estudiantes alcanzaron cada uno de estos niveles.

En esta escala, 500 puntos no representan la media actual de todos los países participantes. Es el punto central fijo de la escala creada durante la primera evaluación TIMSS, realizada en 1995. Por eso, el resultado de Malta no puede interpretarse simplemente como la «media internacional».

En matemáticas, Malta quedó por debajo de varios países europeos, entre ellos Chequia, Suecia, Lituania, Austria, Hungría y Finlandia. Su resultado fue muy similar al de Italia, Noruega y Rumanía. En ciencias obtuvo 501 puntos: quedó por detrás, por ejemplo, de Chequia, Irlanda, Finlandia, Hungría, Suecia, Austria y Portugal, pero superó a Noruega, Francia y Chipre.

Por tanto, TIMSS tampoco muestra un fracaso académico. En matemáticas y ciencias, los estudiantes de 14 años en Malta se sitúan aproximadamente en la zona media de los países europeos participantes. Pero, una vez más, los resultados no respaldan la idea de que Malta se encuentre entre los sistemas educativos más fuertes de Europa desde el punto de vista académico.

¿Qué revelan PISA, PIRLS y TIMSS sobre la educación en Malta?

Los tres estudios ofrecen una imagen bastante coherente. Los alumnos más jóvenes no obtienen resultados desastrosos, pero suelen situarse en la zona media de la comparación y no entre los países europeos con mejor rendimiento. Entre los jóvenes de 15 años, la situación es menos favorable: en PISA, Malta queda por debajo de la media de la OCDE en lectura, matemáticas y ciencias, y aproximadamente un tercio de los estudiantes no alcanza siquiera el nivel básico de competencia lectora y matemática.

Estos resultados no permiten demostrar que el rendimiento de los mismos niños empeore a lo largo de su escolarización. PIRLS, TIMSS y PISA evalúan cursos diferentes, en años distintos y, en parte, también competencias distintas. Sin embargo, sí puede afirmarse que ninguno de estos estudios presenta a Malta como un sistema con resultados académicos excepcionales. Su mejor resultado puede calificarse de intermedio, mientras que el de los jóvenes de 15 años ya se sitúa por debajo de la media.

¿Son las escuelas de Malta menos exigentes académicamente?

Los estudios internacionales no miden la cantidad de deberes, el ritmo al que se avanza en el temario ni el nivel de exigencia de un profesor concreto. Por tanto, no pueden confirmar directamente que los niños aprendan menos en Malta que en otro país.

Además de los conocimientos, el currículo maltés pone énfasis en el pensamiento crítico, la resolución de problemas, el bienestar general del niño (wellbeing) y la inclusión. Pero esto, por sí solo, no explica unos resultados académicos más débiles. PISA no evalúa únicamente contenidos memorizados, sino también la capacidad de aplicar conocimientos, trabajar con información y resolver problemas. Los datos disponibles tampoco muestran si Malta compensa su menor rendimiento académico con un mayor éxito en los demás objetivos que declara perseguir.

Los resultados sí respaldan una parte más general de esa experiencia: Malta no está entre los sistemas educativos académicamente fuertes. El rendimiento del alumnado más joven es, en su mayoría, intermedio; el de los jóvenes de 15 años, inferior a la media; y la proporción de estudiantes con resultados bajos es elevada. Al mismo tiempo, son relativamente pocos los que alcanzan los niveles de rendimiento más altos.

Por tanto, la percepción de algunos padres no puede descartarse como simple nostalgia por el sistema educativo de su país de origen. Los datos no demuestran que la causa sea una menor cantidad de contenidos o una menor presión por parte del colegio. Sí muestran, sin embargo, que el resultado final del sistema no es un rendimiento académico especialmente sólido en comparación con otros países.

Al mismo tiempo, la experiencia de una familia no puede extrapolarse a todos los centros. Las diferencias entre colegios públicos, religiosos y privados son tan grandes que dos niños que viven en Malta pueden pasar por entornos académicos muy distintos. Esta desigualdad es, precisamente, una de las conclusiones más importantes de todo el análisis.